lunes, 16 de marzo de 2009

Cultivos Transgénicos

Los transgénicos en Argentina
Desde hace unos 10 mil años, el hombre domesticó a las plantas y animales para alimentarse de ellos. Así surgieron la agricultura, la ganadería y la elaboración de alimentos como la fabricación del pan, el queso, el vino y el yogur.

Sin bien muchas de estas técnicas son aún utilizadas, desde hace 20 años, los científicos descubrieron técnicas más complejas para darle a los cultivos las características que deseaban y así surgieron los cultivos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM).
Una planta transgénica es aquella a la que se le introducen genes nuevos, los cuales le darán una característica nueva que antes no tenía. Las técnicas utilizadas para este fin se realizan en laboratorios y son llamadas “técnicas de Ingeniería Genética”.
Si bien mucha gente piensa que la gran mayoría de los alimentos que consumimos están fabricados a partir de plantas transgénicas, en realidad, en nuestro país existen solamente tres cultivos transgénicos.
Ellos son:
El algodón es un cultivo típico de las provincias de Chaco y Santiago del Estero. De él se extrae la fibra del capullo (utilizado en la industria textil) las semillas, e incluso los residuos que quedan luego de la cosecha.
Al igual que el maíz Bt, el algodón Bt es resistente a distintos tipos de insectos, las cuales se alimentan del capullo del algodón y así se pierde toda la fibra que se extrae de esta planta. El primer algodón Bt apareció en nuestro país 1998. Ahora, cuando el insecto plaga se alimenta del algodón transgénico, muere sin la necesidad de aplicar insecticidas y los agricultores trabajan más seguros sin riesgo de contraer enfermedades por usar estas sustancias tan peligrosas para su salud. A partir de 2004, también se siembra en nuestros campos, el algodón TH, tolerante al herbicida glifosato.

El maíz es uno de los tres cultivos más importantes del mundo. A partir de éste se obtienen más de 600 productos, los cuales se usan para fabricar alimentos, medicamentos, plásticos, telas, papel y productos de belleza.
Las características introducidas al maíz, mediante ingeniería genética son dos: tolerancia a herbicida (al igual que la soja) y resistencia a insectos plaga (logrando que las plantas de maíz produzcan por sí mismas un insecticida que elimina a los insectos que se alimentan de sus hojas o tallos). En la Argentina existen maíces TH (tolerantes a herbicidas), BT (resistente a insectos) y otros que poseen ambas características (TH y BT). Hoy en día, más de la mitad del maíz cultivado en Argentina es transgénico.

La soja es una importante fuente de proteínas, calcio, hierro, zinc, fosfato, magnesio, vitamina B, ácidos grasos más saludables, y otras sustancias que ayudan en la prevención de enfermedades cardíacas. Además de emplearla para alimentación, se la utiliza en la fabricación de productos farmacéuticos y combustibles. La soja fue el primer cultivo transgénico en la Argentina. La soja transgénica (soja TH o RR) puede tolerar los efectos de los herbicidas, es decir que al rociar estos productos sobre el campo sembrado con soja, todas las malezas mueren mientras que la soja transgénica sobrevive.
Hoy en día, casi el 100% de la soja cultivada en los campos es transgénica y tiene esta característica que es muy útil para los agricultores porque les hace ahorrar plata y trabajar de manera más eficiente.