Al parecer se están multiplicando los casos de propagación del virus de humano a humano, probablemente de la misma manera que una gripe de temporada o gripe común, a través de tos o estornudos de personas infectadas. La influenza o gripe se puede propagar tranquilamente, y la gente que está infectada puede contagiar el virus incluso antes de que comiencen a mostrar síntomas. Uno de los mayores problemas con la gripe es que causa síntomas similares a los de la gripe, tal como lo hacen decenas de otros virus y bacterias. Fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, tos seca, cansancio extremo; todos estos síntomas pueden ser causados por otras numerosas infecciones.
miércoles, 29 de abril de 2009
GRIPE PORCINA -alerta 5 (OMS)-
Al parecer se están multiplicando los casos de propagación del virus de humano a humano, probablemente de la misma manera que una gripe de temporada o gripe común, a través de tos o estornudos de personas infectadas. La influenza o gripe se puede propagar tranquilamente, y la gente que está infectada puede contagiar el virus incluso antes de que comiencen a mostrar síntomas. Uno de los mayores problemas con la gripe es que causa síntomas similares a los de la gripe, tal como lo hacen decenas de otros virus y bacterias. Fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, tos seca, cansancio extremo; todos estos síntomas pueden ser causados por otras numerosas infecciones.
Un Hormigòn que se autorepara
El ingeniero Víctor Li de la Universidad de Michigan ha creado un nuevo tipo de hormigón que tiene la propiedad de autorepararse cuando aparecen grietas sobre su superficie. Su creador asegura que este nuevo material se repara gracias a la acción del agua de la lluvia o del dióxido de carbono presentes en la atmósfera. Las estructuras de hormigón actuales van reforzadas con barras de acero para evitar, precisamente, la aparición de esas grietas.
Incluso si se sobrecarga, las grietas son pequeñas”, dice Víctor Li, Profesor de Ingeniería Civil y de Ciencias de los Materiales en Ingeniería. Las conclusiones de este trabajo se recogen en un artículo titulado “Autogenous healing of engineered cementitous composites under wet-dry cycles”. Li dará una conferencia en Conferencia Internacional sobre Materiales de reparación autógena en Chicago en junio de 2009.
En el laboratorio de Li, hay muestras del material autoreparado que ha sido capaz de recuperar su resistencia original al haberse. "Para nuestra sorpresa hemos descubierto que, cuando se le carga nuevamente después de haberse autoreparado, se comporta como nuevo, con prácticamente la misma rigidez y fuerza", afirma Li. Como el metal Más flexible que el hormigón tradicional, el material ahora presentado se comporta más como metal o como vidrio. El hormigón tradicional se considera casi cerámica: quebradizo y rígido, puede sufrir daños catastróficos en un terremoto o por uso excesivo. Pero el nuevo hormigón se dobla sin romperse. Está protegido con ciertas fibras recubiertas que lo mantienen unido. De hecho, permanece intacto con seguridad cuando se deforma hasta un 5 por ciento más de su tamaño inicial. Ni siquiera un gran terremoto ejerce esa presión. La anchura media del hormigón de autoreparación es inferior a 60 micrómetros. Eso es aproximadamente la mitad del grosor de un cabello humano. Su fórmula asegura que cuando esté expuesto en la superficie de la grietas puede reaccionar con el agua y el dióxido de carbono del aire y formar una fina “cicatriz” blanca de carbonato de calcio. El carbonato de calcio es un compuesto sólido que se encuentra de forma natural en las conchas marinas. En el laboratorio, el material requiere entre uno y cinco ciclos de humedecimiento y secado para estar reparado. Para probar que el hormigón había “curado” sus grietas, los investigadores utilizaron mediciones de frecuencia de resonancia para determinar la rigidez y la fuerza antes y después de la inducción de las grietas. Estas pruebas enviaron ondas sonoras a través del material para detectar cambios en su estructura.
* Grietas pequeñas.- En la actualidad, los constructores refuerzan las estructuras de hormigón con barras de acero para mantener las grietas tan pequeñas como sea posible. Pero lo cierto es que, pese a todo, no son lo suficientemente pequeñas como para evitar que el agua o el hielo penetren y dañen ese acero, debilitando la estructura. El hormigón de Li no necesita el refuerzo de acero para mantener las grietas pequeñas, por lo que la corrosión antes descrita ya no se produce. El profesor Li dice que esta sustancia puede hacer las infraestructuras mucho más seguras y duraderas. Invirtiendo el proceso de desgaste típico por procesos de auto-reparación, el hormigón podría reducir su coste y el impacto que sobre el medio ambiente provoca la elaboración de nuevas estructuras de hormigón. "Nuestra esperanza es que cuando se realice la reconstrucción de nuestras carreteras y puentes, lo hagamos bien, para no tener que pasar por un proceso de reparación costoso o tener que reconstruirlo nuevamente en otros cinco a diez años", dice Li. "Además, la reconstrucción con hormigón flexible permitiría una relación más armoniosa entre nuestro medio ambiente y las construcciones gracias a la reducción de energía y la huella de carbono de estas infraestructuras dejan".
sábado, 21 de marzo de 2009
Academia de las Ciencias
Ha sido diseñado por el célebre arquitecto italiano Renzo Piano, cuyas obras incluyen el histórico museo de arte moderno Centro Pompidou en París. Tras cinco años diseñando sobre el papel los proyectos del ecomuseo, en el 2005, se iniciaban las obras de construcción eligiendo como ubicación el mismo lugar que ocupa el parque Golden Gate. Una de las primeras acciones fue la demolición de hasta 11 edificios construidos entre 1916 y 1976. De la antigua Academia se han mantenido, con ciertas modificaciones y como memoria y vínculo con el pasado, el Salón de la entrada del Steinhart Aquarium. Para el actual museo, el cuidado del medioambiente empezó con la elección de los materiales, primero, minimizando la cantidad y, después, eligiéndolos ecológicos, básicamente, piedra caliza, vidrio extra blanco y hormigón. También los hay reciclados, algunos tan curiosos como el algodón obtenido de pantalones vaqueros que forman parte de los muros como aislamiento acústico. El edificio es bioclimático. Está orientado para aprovechar al máximo la luz diurna [hasta un 90% de las necesidades] y las posibilidades de ventilación y climatización natural. Tampoco hay casi colores en su decoración, creando un entorno neutro y con luz.
No hay prácticamente en ninguna zona aire acondicionado, ya que distintos elementos constructivos facilitan la salida de aire caliente a la vez que refrescan el ambiente. Por ejemplo, el suelo de hormigón está conformado por cientos de tubos embebidos que llevan agua caliente para climatizar el espacio.
Todo el edificio se ha construido teniendo como eje central un patio o plaza central. Adyacentes se localizan el Planetario y la Cúpula de la Biosfera que, junto al Steinhart Aquarium, resumen los elementos de la Academia: espacio, Tierra y océanos. La ausencia de luz en el sótano es lo que ha animado a colocar en ese lugar el acuario. Sobre todo ello se sitúa en un techo ondulado que unifica formalmente el edificio. En él se encuentran las principales soluciones medioambientales. Por un lado, tiene distintas compuertas y tragaluces que se abren y se cierran para distribuir el aire de forma uniforme, así como para aprovechar las distintas situaciones climatológicas de sol y lluvia. Por otro, no hay techo. Al menos, lo que consideramos un techo típico. Sus 10,000 m2 están totalmente ajardinados con plantas nativas resistentes a la sequía. En él se acumula el agua de la lluvia para su reutilización consiguiendo también un efecto refrescante para toda la Academia. Esta alfombra favorece un ambiente 10º más fresco que si se hubiese instalado un techo normal, reduciendo las necesidades de calefacción y refrigeración.
Las plantas también transforman el dióxido de carbono en oxígeno, aportando su granito de arena a la disminución de CO2 vertido a la atmósfera. Para que no resbalasen las distintas especies y el bono del techo, Piano ha integrado una solución patentada llamada BioTray, algo así como contenedores vegetales biodegradables, unos 50,000 que mantienen fija esta cubierta verde y que logran que las raíces acaben formando un verdadero manto aislante.
Bajo el verde techo, los visitantes encuentran el museo de historia natural, un planetario, un bosque lluvioso con aves de todas las especies, un arrecife de coral habitados por más de 4,000 especies de peces y un acuario de agua salada bombeada desde el Océano Pacífico.
ECOLOGIA y BIOCLIMA
Es como si surgiera del césped y se mimetizara con el entorno
Bajo el verde techo, los visitantes encuentran el museo de historia natural,
lunes, 16 de marzo de 2009
Cultivos Transgénicos
Sin bien muchas de estas técnicas son aún utilizadas, desde hace 20 años, los científicos descubrieron técnicas más complejas para darle a los cultivos las características que deseaban y así surgieron los cultivos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM).
Si bien mucha gente piensa que la gran mayoría de los alimentos que consumimos están fabricados a partir de plantas transgénicas, en realidad, en nuestro país existen solamente tres cultivos transgénicos.
Al igual que el maíz Bt, el algodón Bt es resistente a distintos tipos de insectos, las cuales se alimentan del capullo del algodón y así se pierde toda la fibra que se extrae de esta planta. El primer algodón Bt apareció en nuestro país 1998. Ahora, cuando el insecto plaga se alimenta del algodón transgénico, muere sin la necesidad de aplicar insecticidas y los agricultores trabajan más seguros sin riesgo de contraer enfermedades por usar estas sustancias tan peligrosas para su salud. A partir de 2004, también se siembra en nuestros campos, el algodón TH, tolerante al herbicida glifosato.El maíz es uno de los tres cultivos más importantes del mundo. A partir de éste se obtienen más de 600 productos, los cuales se usan para fabricar alimentos, medicamentos, plásticos, telas, papel y productos de belleza.
Las características introducidas al maíz, mediante ingeniería genética son dos: tolerancia a herbicida (al igual que la soja) y resistencia a insectos plaga (logrando que las plantas de maíz produzcan por sí mismas un insecticida que elimina a los insectos que se alimentan de sus hojas o tallos). En la Argentina existen maíces TH (tolerantes a herbicidas), BT (resistente a insectos) y otros que poseen ambas características (TH y BT). Hoy en día, más de la mitad del maíz cultivado en Argentina es transgénico.La soja es una importante fuente de proteínas, calcio, hierro, zinc, fosfato, magnesio, vitamina B, ácidos grasos más saludables, y otras sustancias que ayudan en la prevención de enfermedades cardíacas. Además de emplearla para alimentación, se la utiliza en la fabricación de productos farmacéuticos y combustibles.
La soja fue el primer cultivo transgénico en la Argentina. La soja transgénica (soja TH o RR) puede tolerar los efectos de los herbicidas, es decir que al rociar estos productos sobre el campo sembrado con soja, todas las malezas mueren mientras que la soja transgénica sobrevive.
Hoy en día, casi el 100% de la soja cultivada en los campos es transgénica y tiene esta característica que es muy útil para los agricultores porque les hace ahorrar plata y trabajar de manera más eficiente.
el gusano NEMATODO
Fumigar los suelos antes de la siembra puede ser una solución parcial, pero tal control químico es muy costoso. Como una alternativa, el fisiólogo de plantas Ben Matthews, y sus colegas del ARS en Maryland, están explorando el uso de la ingeniería genética para aumentar la resistencia contra el nematodo en la soja usando diferentes genes. A comienzos del 2008, el grupo de investigadores completó los ensayos en invernadero con plantas de soja modificadas genéticamente para contener copias de uno de los genes usados por el nematodo para producir cierta proteína. Así, cuando los nematodos ingieren las copias del gen mientras se alimentan de las raíces de la planta, estas copias "desactivan" la expresión del gen propio del nematodo, impidiéndole la formación de dicha proteína.
En las pruebas de invernadero, del 80 por ciento al 90 por ciento de los nematodos que se alimentaron de las raíces de la soja transgénica murieron o dejaron de madurar dentro de los 30 días. El grupo de Matthews, junto con un experto de bioinformática con la Universidad Towson en Maryland, usaron la genómica comparativa y las secuencias del genoma de una especie modelo de nematodo, Caenorhabditis elegans, para identificar al gen usado en sus investigaciones. Los investigadores aseguran que los resultados son promisorios aunque preliminares, ya que aún necesitan ser confirmados en experimentos a campo. Luego de tales ensayos y toda la etapa regulatoria, las variedades resistentes de soja podrían estar en el mercado, creen, en unos ocho años.
F O T O S I N T E S I S - A R T I F I C I A L -
Durante millones de años, las plantas han usado la fotosíntesis para captar energía del sol y convertirla en energía electromecánica. Ingenieros y científicos han intentado desarrollar una versión artificial de la fotosíntesis que pudiera ser usada para producir combustibles líquidos a partir de dióxido de carbono y agua. Ahora, investigadores del Berkely Lab, han dado un paso muy importante en esta dirección con el descubrimiento de que cristales de óxido de cobalto de tamaño nanométrico pueden de manera efectiva provocar una de las reacciones críticas de la fotosíntesis, la de dividir las moléculas de agua. “La fotooxidación de las moléculas de agua en oxígeno, electrones y protones es una de las dos reacciones esenciales de un sistema de fotosíntesis artificial. Proporciona los electrones necesarios para reducir el dióxido de carbono en combustible”, comenta Heiz Frei, que ha participado en este proyecto.“La fotooxidación requiere un catalizador que sea eficiente en el uso de los fotones solares y lo suficientemente rápido para continuar con el flujo solar y evitar la pérdida de esos fotones. Grupos de nanocristales de cobalto de óxido son lo suficientemente eficientes y rápidos, así como robustos”, puntualiza.
La fotosíntesis artificial para la producción de combustibles líquidos proporciona la posibilidad de una fuente de energía renovable que no contribuiría al calentamiento global resultante de la combustión de petróleo y carbón. La idea es mejorar el proceso que durante mucho tiempo ha servido a las plantas y a ciertas bacterias para integrarse en un una única “plataforma” capaz de almacenar la luz solar, captar los fotones y los sistemas catalíticos que pueden oxidar agua, en otras palabras crear una hoja artificial, Moléculas inorgánicas “Para sacar ventaja de la flexibilidad y la precisión con la que absorbe, las propiedades catalíticas pueden ser controladas mediante estructuras moleculares inorgánicas”, comenta Frei. En fases previas del trabajo, los investigadores se han dado cuenta de que el óxido de iridio era lo suficientemente rápido para hacer ese trabajo. Sin embargo el iridio es el metal menos abundante de la tierra y no puede ser usado a gran escala. Necesitaban un metal igual de efectivo pero más abundante. Las plantas llevan a cabo la fotooxidación de las moléculas de agua a través de un proceso complejo llamado Fotosistema II, en la que enzimas que contienen manganeso sirven como catalizadores. Buscando catalizadores puramente inorgánicos que disolvieran el agua, que mimetizaran las propiedades del manganeso en la naturaleza, pero que fueran más robustos, los investigadores dieron con el óxido de cobalto, un material muy abundante. Cuando Frei y su equipo probaron con micropartículas de óxido de cobalto, descubrieron que eran poco eficientes y no lo suficientemente rápidas como para propiciar la fotosíntesis. Sin embargo, cuando usaron nanopartículas de ese mismo material, la historia cambió.
Hasta la hoja artificial .- “El rendimiento de los grupos de nanocristales de óxido de cobalto resultó 1.600 veces mayor que el de las partículas de tamaño micrométrico”, comenta Frei. Los investigadores usaron silicio mesoporoso (material poroso que cuyos poros tienen un diámetro de entre 2 y 50 nanometros) para “cultivar” los nanocristales de cobalto mediante una técnica llamada “impregnación húmeda”. Los cristales que mejor funcionaron fueron unos con forma de barra que medían 8 nanometros de diámetro y 50 de largo, que estaban interconectados por pequeños puentes para formar haces. A esos haces se les dio forma de una esfera de 35 nanometros. Aunque la eficiencia catalítica del cobalto es en sí misma importante, el factor que determinó todavía una mayor eficiencia y velocidad fue su tamaño. Frei llevará a cabo más estudios para comprender por qué los nanocristales de óxido de cobalto son tan eficientes y rápidos como fotocatalizadores. Asimismo, buscarán nuevos metales que puedan realizar esa misma función. El siguiente paso, sin embargo, será el más complicado: integrar la reacción que provoca la oxidación del agua con la reducción del dióxido de carbono para, finalmente, crear un sistema parecido al que se puede ver en la hoja de un árbol, por ejemplo. “La eficiencia, la velocidad y el tamaño de nuestros nanocristales de óxido de cobalto son comparables al Fotosistema II”, dice Frei. “Creemos que tenemos un componente prometedor para desarrollar un sistema de conversión de luz solar en energía. Este es el siguiente reto en el campo de la fotosíntesis artificial”.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Charles Darwin
Con sus modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación lógica que unifica las observaciones sobre la diversidad de la vida.Con apenas 16 años Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina para dedicarse a la investigación de invertebrados marinos.
El segundo viaje HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformistas de Charles Lyell mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre como escritor popular. Intrigado por la distribución geográfica de la vida salvaje y por los fósiles que recolectó en su periplo, Darwin investigó sobre el hecho de la transmutación de las especies y concibió su teoría de la selección natural en 1838.
Aunque discutió sus ideas con algunos naturalistas, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva, y sus trabajos geológicos tenían prioridad.
Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russell Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole Darwin a realizar una publicación conjunta de ambas teorías.
Trató la evolución humana y la selección natural en su obra El origen del hombre y de la selección en relación al sexo y posteriormente en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. También dedicó una serie de publicaciones a sus investigaciones en botánica, y su última obra abordó el tema de los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo.Como reconocimiento a la excepcionalidad de su obra fue uno de los cinco personajes del siglo XIX no pertenecientes a la realeza del Reino Unido honrado con funerales de Estado, siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton.
FRENO al Calentamiento Global
Determinadas plantas reflectan mayor cantidad de luz solar,
Un equipo de científicos propone, en un artículo aparecido en la revista Current Biology, seleccionar cuidadosamente las variedades de cultivos destinados a la alimentación, con el fin de frenar el cambio climático. Según explican los investigadores en un comunicado, si se eligen bien las plantas a cultivar, gran parte de Europa y de Norteamérica podría enfriarse más de 1ºC durante el verano, lo que equivaldría a un enfriamiento anual global de 0,1 ºC, es decir, de casi un 20% del incremento total de la temperatura global desde la Revolución Industrial. Actualmente, el crecimiento de los cultivos produce ya un enfriamiento en el clima, debido a que estas plantas reflectan más luz del sol hacia el espacio que la vegetación natural. Sin embargo, no todas las plantas tienen el mismo nivel de albedo, que es la proporción de reflexión de la luz de un cuerpo que no ilumina por sí mismo, sino que hay variedades más reflectantes que otras y, por tanto, más capaces de enfriar el medio ambiente que otras.
Variedades distintas del mismo cultivo presentan diferencias significativas de albedo, explican los científicos, por lo que seleccionar aquéllas más reflectantes mejoraría el efecto enfriador de las plantas. Dado que la agricultura es una industria global, esta medida de enfriamiento podría extenderse a cualquier parte del planeta. El profesor Andy Ridgwell, director de la investigación, señala que los cultivos dirigidos en este sentido permitirían al ser humano ejercer un control sobre el clima, de la misma forma que cultivamos variedades específicas de determinadas plantas con el fin de aumentar la producción. ELECTRONES IMITAN CAMPOS INEXISTENTES
Los ordenadores cuánticos están ahora más cerca. Un equipo internacional de físicos ha conseguido reproducir el Efecto Hall cuántico, que permite mover electrones para aprovechar así las cualidades de su espín y de su movimiento en computación, sin necesidad de temperaturas extremadamente bajas ni de campos magnéticos intensos, principales obstáculos para la fabricación de ordenadores de la próxima generación. Utilizando una novedosa técnica, basada en un acelerador y un bloque de antimonio y bismuto, los investigadores consiguieron que los electrones de dicho bloque se movieran como si estuvieran sometidos a un campo magnético, aunque sin estarlo. Un equipo internacional de científicos liderado por investigadores de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, ha descubierto que en la superficie de ciertos materiales las disposiciones colectivas de electrones pueden moverse como si imitaran la presencia de un campo magnético, aunque este campo no se encuentre presente. Este movimiento constatado refleja uno de los fenómenos cuánticos más exóticos de la física de la materia condensada, el del efecto Hall cuántico. Hasta el momento, los científicos habían observado el efecto Hall cuántico en movimientos similares de electrones, pero estando éstos sometidos a campos magnéticos muy intensos y a muy bajas temperaturas.
El descubrimiento podría, además, allanar el camino hacia la fabricación de ordenadores cuánticos con la flexibilidad de operar a temperaturas moderadas, en contraposición a las bajas temperaturas estándar requeridas para los actuales dispositivos informáticos más potentes, informa la National Science Foundation (patrocinadora de la investigación) de Estados Unidos en un comunicado.
VOLVIO A VER GRACIAS A UN OJO BIONICO


martes, 24 de febrero de 2009
ESTIMADOS LECTORES
jueves, 1 de enero de 2009
El clima hace 8000 años
Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison han hallado nuevas evidencias en el hielo antártico que, combinadas con simulaciones informáticas sobre el clima, sugieren que el ser humano no comenzó a modificar el mismo a partir de la revolución industrial del siglo XVIII, sino que lo hizo mucho antes: hace 8.000 años.
El cambio climático realmente sería responsabilidad de la actividad humana, pero no sólo la de la era industrial, señalan científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. Se suele creer que en la industrialización –proceso por el que se pasa de una economía basada en la agricultura a otra basada en el desarrollo industrial- se encuentra el origen del calentamiento global pero, al parecer, mucho antes de que se extendieran las fábricas, el ser humano ya contribuía a dicho calentamiento. Evidencias físicas halladas por los científicos, combinadas con potentes simulaciones informáticas del clima, están cambiando la idea de que fue en la era industrial cuando el hombre comenzò a colaborar en el calentamiento global.
Según dichas simulaciones, hace miles de años, el inicio de la agricultura a gran escala en Asia y de la deforestación en Europa comenzaron a hacer mella en el estado del clima.
Por otro lado, las simulaciones también han develado que el efecto acumulativo de miles de años de influencia humana sobre el clima ha ido impidiendo que el mundo entre en una nueva era glacial, al alterar el ritmo cronológico de enfriamiento periódico del planeta, que se remonta a hace más de un millón de años, publica la la Universidad de Wisconsin-Madison en un comunicado. El investigador Stephen Vavrus, climatólogo del Center for Climatic Research de la Wisconsin-Madison y del Nelson Institute for Environmental Studies, señala que los hallazgos empíricos y las simulaciones informáticas “están desafiando la idea establecida de que las cosas empezaron a cambiar con la Revolución Industrial”. Según Vavrus, incluso las pequeñas influencias de la acción humana sobre el clima, consideradas en un largo periodo de tiempo, se convierten en importantes. El investigador, junto a sus colaboradores John Kutzbach y Gwenaelle Philippon presentaron sus conclusiones en un encuentro de la American Geophysical Union, desarrollado en San Francisco (Estados Unidos).
La idea de que la acción del hombre ha afectado desde antes de la Revolución Industrial al clima ha sido debatida por los especialistas en los últimos años, y señala como causas iniciales de la influencia del ser humano la introducción a gran escala del cultivo del arroz (el arroz se cultiva desde hace 5.000 años) en Asia, y la deforestación extensiva en Europa. Con ambas acciones ya se comenzaron a emitir cantidades significativas de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Por un lado, los arrozales anegados producen metano y óxido nitroso; por otro lado, la quema de bosques para establecer zonas de sembradío originó emisiones de dióxido de carbono. Como consecuencia, una atmósfera más caliente calentó también los océanos, haciendo que éstos fueran mucho menos eficientes para almacenar el dióxido de carbono, lo que a su vez impulsó el calentamiento global. Según Kutzbach, nadie pone en duda el efecto de la era industrial sobre el cambio climático. Pero, utilizando archivos climáticos de hasta 850.000 años de antigüedad encontrados en el hielo subterráneo de la Antártica, los científicos van desentrañando un proceso que en realidad empezó mucho antes de que llegara la industrialización. Los investigadores explican que en dicho hielo han ido quedando atrapados los gases de efecto invernadero en forma de aire fosilizado. Este aire antiguo contiene la marca inconfundible de que los niveles de metano atmosférico y de dióxido de carbono aumentados comenzaron a registrarse miles de años antes del inicio de la revolución industrial.

hielo antàrtico subterràneo, extraìdo de las profundidades del mar
Tal y como explica Kutzbach, hace entre 5.000 y 8.000 años, las emisiones tanto de metano como de dióxido de carbono comenzaron a presentar una tendencia al alza. Es muy probable que la acumulación de estos gases de efecto invernadero en la atmósfera durante los últimos miles de años haya detenido el inicio de un nuevo ciclo glacial, como los que se han dado a intervalos constantes cada 100.000 años durante el último millón de años. Cada periodo glacial ha venido marcado por cambios regulares y predecibles de la órbita terrestre, conocidos como variaciones orbitales. Como consecuencia de estas variaciones de la órbita de la Tierra, y aunque la luminosidad solar se mantiene prácticamente constante a lo largo de millones de años, la cantidad media de radiación que recibe cada hemisferio fluctúa, lo que épocas de frío extremo. Según los científicos, sin la acción del ser humano hoy día nos encontraríamos probablemente en una de esas épocas.
La idea anterior.- Tres modelos informáticos utilizados para hacer una aproximación a cuál sería la situación actual en ese caso señalaron que, eliminando la cantidad de gases de efecto invernadero que los humanos han inyectado a la atmósfera en los últimos 8.000 años, habría más nieve permanente y más regiones cubiertas de hielo en Canadá, Siberia, Groenlandia y las Montañas Rocosas. Las evidencias empíricas detalladas (recogidas en el hielo antártico) aportadas por Vavrus y sus colaboradores vienen a respaldar una idea que en primer lugar propuso un climatólogo de la Universidad de Virginia llamado William F. Ruddiman.
Según él, los cambios climáticos ocasionados como consecuencia de la emisión de gases tóxicos a la atmósfera no habrían empezado en el siglo XVIII sino hace 8.000 años, con las actividades agrícolas intensivas de nuestros ancestros agricultores.
A pesar de que llevamos miles de años contaminando, lo cierto es que, según un estudio llevado a cabo por cientìficos en el año 2004, en el marco del proyecto EPICA (European Project for Ice Coring in Antarctica), la concentración de los gases de efecto invernadero ha alcanzado niveles sin precedentes, no registrados en los últimos 440.000 años.






